ArteLa Hora del PostrePoemas

“Memorias”: Martha San Román

karl dmitri bishopKarl Dmitri Bishop

Para darle algún sentido al sinsentido

Y en el desorden mágico de los acontecimientos TÚ, un cuerpo erótico y poetas desnudos… La epifanía del futuro en el presente que subyace al segundo que enamora a tu mirada

Días de vino y rosas, de vestirme de lo inmenso…

El inicio

La memoria es el espejo de cien mil piadosos olvidos, su fragancia se consume en el vacío, como mis anhelos en tus ayeres futuros. Hoy mi cielo es tan sólo un secreto que atesora un par de recuerdos…

De lo imprescindible

Veo mariposas en las letras sobre las páginas desnudas. ¿Será que estoy muriendo?. No sé, moriré  lo imprescindible, sin pasarme de la raya. Perdóname por llamarte necesidad. Pido perdón a la necesidad por si me equivoco.

Paciencia

He caído como mil luciérnagas acariciando el vacío, besando las ilusiones que se dislocan en la mentira. El paraíso del cielo en Venus, el holocausto de mi paciencia., el espejo de lo reemplazable.

Karl Dmitri Bishop

En el argot de lo banal, me sorprende el alba endulce mi nostalgia, algo me brincará de los ojos para construir el argot. No son lágrimas, son máscaras escurriéndose violentas desde mi memoria.

Motivos

¿Que por qué profeso admiración fanática a mis poetas y escritores, sin jamás haber hablado con ellos? Sencillo, porque   tengo el deseo reprimido de ser lo que muchos dicen, una especie de huevona con talento, con  por lo menos un atisbo de genialidad furtiva para haber tenido la gloria de escribir escuetamente  el prólogo de Saramago en el Ensayo sobre la Ceguera -que por cierto hoy me vendría bien ante tanta inspiración provocada por un grupo de compatriotas con clase y conciencia tranquila, pero negados a los placeres del arte y la cultura-.

Regálenme la ventaja de  la duda para cuestionarse que no sólo Google o Discovery Chanel pueden describir el mundo. Éste también puede ser cifrado, interpretado o hasta entendido  bajo la óptica de algunos valientes que  merecen ser leídos o escuchados. Pues por ejemplo diría Benito Taibo: <<para llegar a publicar “Crimen y Castigo”, Dostoievski garrapateó incansablemente cientos y cientos de cuartillas. “Los miserables” no fueron paridos en un fin de semana. La Sinfonía número 5 en do menor, Opus 67, de Ludwig van Beethoven fue compuesta en cuatro largos y difíciles años>>.

Así,  una infinidad de ejemplos del proceso creativo de muchos “huevones con talento”. Señores, no  cualquiera es poeta, escultor, director de cine, bailarina, o pintor. Pero, mucho menos, cualquiera es Pacheco, Borges, Quevedo, Rodin, Buñuel, Isadora Duncan, Miguel Ángel o Picasso. Para acercarse a sus pantorrillas, si acaso, hay que trabajar mucho para saber vivir con irreverencia una vida sin  prejuicios, diría  mi respetada Jane Austen. Hay que empezar cada mañana como si fuese la primera o la última, dejando (sin egoísmos ni egolatrías baratas) en el lienzo, el celuloide, la duela o el papel, un trozo de la vida misma, dibujada con  sonetos, prosas, versos,  rimas  ocasionales o simplemente pinceladas abstractas pero atiborradas de pasión.

Señores, agradezcamos pues los momentos de inspiración y genialidad de  los huevones con talento… que no siempre andan rascándose los desos.

Por la victoria de aquellos recordados por aportar transformando vidas e inspirando conciencias, y no por criticar  atrincherados en su derecho genuino e irrevocable de ejercer la ignorancia con libertad.

Todas y yo

Esta vida en prosa y yo que me la paso haciendo versos del instante. ¿Acaso he perdido el tiempo?, ¿Acaso quiero ser la mujer de mil palabras y no de sólo una, cual tributo a mi Rosario Castellanos? ¿Acaso quiero hacer con los amantes, cuentos de culposos extranjeros? ¿O pintar murales con pinceles de letras de inverosímil existencia en honor a María Izquierdo? Soy todas y ninguna, me alimento de contradicciones, de mis cabellos nacen cabras que recorren a prisa el camino que he pavimentado hacia el infierno. Mi propia órbita celestial, ajena a lo indigesto de este mundo que ebulluciona pudor superfluo, espuma inocua de aparente identidad.

Mujeres

Brindo por las aladas vencedoras que amueblan mundos con la mirada. Pintoras de universos rosas, musas griegas, poetas natas que escriben infinitos con el vientre. Brindo por las niñas, las amantes, amigas, madres, hermanas, hijas; por las soñadoras, por las acusadas exitosas, por las que están y las que ya se han ido. Brindo por todas y por mí. Mujeres milagro, nosotras instantes eternos…

Justin Tyler Close

 

Texto: Martha San Román

Vainilla Magazine
wirtten by: Vainilla Magazine
Deja un Comentario