Nevera Creativa

De la trova, la cumbia y el rock nace La Chancil Tropical

chancil

Emiliano Buenfil Mendoza, de 42 veranos, es un nómada que ha vivido aquí y allá haciendo lo que más ama: la música.

Defeño de nacimiento pero yucateco de corazón, el compositor busca que su música invite a la reflexión, que se incluyente y se aleje de la idea de la canción misógina y co-dependiente, que invite a la libertad, a la rebeldía, que tenga una postura clara, abajo y a la izquierda, y si es posible que sea un arma contra el sistema capitalista y patriarcal.

¿Qué representa la música en tu vida?

Uuuuuh muchas cosas…. Es el aire que respiro, es una responsabilidad, una herencia, pero sobre todo considero que es un ritual humano de convivencia que nos da una identidad y una espiritualidad colectiva, nos abre un mundo sensorial imprescindible.

Platícanos sobre ti. ¿Cómo inicias en el mundo de la composición? Y cuéntanos tu trayectoria.

La composición me llegó vía intravenosa, mi padre es compositor y mi madre melómana, desde que recuerdo, el disfrute por la buena música y las buenas canciones fueron lo cotidiano en mis casas. En casa de mi madre lo primero que ella hacía por la mañana era poner un disco y cantar y en casa de mi padre siempre había ensayo o una fiesta y siempre la música era el centro de toda la convivencia.

Comencé a escribir poemas desde los ocho años y a leer poesía también, a los 14 compuse mis primeras canciones, que eran malas pero aburridas, y por esa edad comencé a tocar profesionalmente en el grupo de mi padre, aprendí la trova con él y con Pastor Cervera quien me enseñó a tocar requintos de música cubana y mis primeros acordes, también me enseñó cómo hacer una canción.

Jorge Buenfil y Pastor Cervera

En ese tiempo teníamos un trío de blues y música rupestre que llamamos “La Cantina” donde monté mis primeras rolas, luego me fui a la ciudad de México a estudiar cine y música y formamos el grupo “Su mercé” donde pude crecer como músico y compositor. Trabajé con Jaime López, quien me marcó con sus enseñanzas sobre la canción, también tocaba solo de a cantautor en cafés y bares, luego formé “La Rupestrópica” con canciones mías y más tarde “La no son horas”, un colectivo con la que viajamos por el sur del país de a raite tocando en cada pueblo, aprendiendo nuevos ritmos y creando nuevas rolas, volví a la ciudad tiempo después y seguí de a cantautor y dando talleres de composición, mis alumnos andan por ahí ganando becas y haciendo bien la chamba, por eso ya dejé eso del cantautor y me vine a la Península a reinventarme y reencontrarme con mis raíces.

Cuéntanos cómo nace la idea de crear la Chancil Tropical

La Chancil es un proyecto que surgió en mi cabeza por la necesidad o terquedad de volver a la raíz para tener un trabajo más sólido y devolverle a la música algo de todo o que me ha dado. La idea es simple, tomar tres tradiciones diversas que tenemos en Mérida; la trova y la jarana yucateca, que es nuestra identidad musical; la cumbia, que es el ritmo más popular por estos lares y que yo la considero el rock de Latinoamérica; y el rock, con más de 30 años de rock yucateco y una escena local viva y prolífica, ya es algo “tradicional” en mi ciudad. Todo eso va a la licuadora, al laboratorio para dar como resultado el sonido de “La Chancil Tropical”

¿Quiénes la integran?

Los que están desde el principio en la Chancil son:

Mauricio Moctezumaen las pailas

Ana karen Rodríguezbajo

Germán Lópezgüiro y voz

Ismael Nabtéteclado

Se fue hace poco por cosas personales, Gibrán Román que tocó la quena y la guitarra en el disco

Eiji Fukushima, que tocó la eléctrica y también grabó pero ahora se fue a Canadá y entró Richo Can recientemente a tocar las congas

Tu servidor, Emilio, en la voz, arreglos dirección y guitarra.

¿Qué género tocan?

Es una cosa rara como agropunk, retro-pical, surf montuno, dance-on, jaranatón, skumbia, war-acha, reggüagüancoe, y así…

¿Qué papel juega Yucatán en tu música?

No lo sé a ciencia cierta, pero me gusta pensar que somos parte de una continuidad de tradición cultural, un puente entre formas distintas de hacer música, no estamos inventando nada, estamos sumándonos a las muchas propuestas de la escena local y reforzando o tratando de reforzar una nueva identidad musical, somos parte de una búsqueda fértil de un sonido propio, tanto en lo particular como en la escena local.

Háblanos de tu discografía. ¿Cuántos llevas? O ¿Cuántas canciones tienes en tu repertorio?

Canciones no lo sé, he escrito muchísimas, algunas nunca han visto la luz, algunas fueron para intérpretes específicos, pero la cuenta pasa las cien seguramente.

Discos, bueno estuve en algunas producciones de mi papá, en su disco de “Corazón de Guitarra” y en otros dos con Óscar Chávez,  el de “Chiapas” y uno que me encanta “Canciones de la resistencia civil española” y ya con mi material, con “Su Mercé” hicimos  “La Pura Variedad” y luego “Correspondencia”, he participado en otros como “Mexicolombia fusión proyect”, “Los demonios del edén” disco de la música del documental sobre el caso de Lidya Cacho, nos ganamos un premio “Pantalla de Cristal” con ese disco, igual participe en un fit con “La sonora Skandalera” y en otros tantos de compañeros compositores y proyectos de colegas. Con la Chancil acabamos de sacar “Cabeza de cochino” y estamos ya pensando en el que sigue.

¿Cuál es la favorita del público?

Ahora con la Chancil “Da tu tanda” es la consentida

¿En qué te inspiras para escribir o componer?

Cuando uno compone entra como en un trance de meditación, a lo que llamamos inspiración, ahí brotan las ideas, ahí se entiende la poética de lo cotidiano y surgen las rolas.

¿Qué mensaje buscas dar con tus letras?

Espero poder reflejar mi época, invitar a la reflexión, que sea incluyente y se aleje de la idea de la canción misógina y co-dependiente, que invite a la libertad, a la rebeldía, que tenga una postura clara, abajo y a la izquierda, y si es posible que sea un arma contra el sistema capitalista y patriarcal.

¿Qué tipo de público es el que te sigue?

Es muy variado, la comunidad LGBT siempre está presente, nos van a escuchar jóvenes de los barrios, pero también gente mayor de Mérida, de otros países, nos bailan los metaleros, los cholos, los niños fresas en fin. Creo que no tenemos un target muy definido, lo cual nos encanta.

¿Cómo vez el panorama de la música en México y en Yucatán?

El mundo estará jodido mientras el Star System domine el panorama, mientras “el Grammy Latino” pretenda representarnos y lo gane Maluma y no Guillermo Velázquez, mientras el incentivo para ser músico sea ganar el Grammy o salir con siete mujeres en la cama en un video, el panorama de la música estará turbio. Acá en la tierra están pasando muchas cosas a nivel musical, pero faltan plataformas que nos impulsen, ser músico sale caro, un disco sale muy caro y los productores quieren quedarse con el mayor porcentaje, vender el disco es luego más complicado, no vas a sonar en la radio a menos que pagues payola, entonces suena el que tiene, no el que propone, no ganas y por el contrario te llenas de deudas, muchos históricamente se han ido otros lados y su arte no florece en su tierra, o desisten, sin embargo acá hay los que han resistido todos los huracanes y siguen de necios y eso mantiene la escena viva, hoy hay mucha propuesta en Yucatán y es imprescindible enseñársela al mundo y apoyarlas desde el estado y desde la iniciativa privada.

¿Te ha costado trabajo mantenerte en este ámbito?

Sangre, sudor y lágrimas, es un trabajo constante, afortunadamente cuento con el apoyo de mi pareja que me hace el paro con los negocios, pues yo soy muy mal negociante, así que nos manejamos como una pequeña empresa, pero no siempre ha sido así, he tenido que aprender a vivir de la música, desde dar clases hasta tocar en la calle, hoy son buenos tiempos, y aunque no vivimos holgados hay trabajo constante y nos va bien.

¿En qué lugares te has presentado?

Ufff: El más grande, el Auditorio Nacional con Óscar Chávez, en el Peón Contreras cantidad de veces, apenas hace poco estuvimos en el Armando Manzanero, he tocado en el Daniel Ayala, en el Carrillo Puerto, en la Casa de la Cultura del Mayab, En la Plaza Grande, en el Zócalo de la CDMX, en el Lunario del Auditorio, en la universidad de Morelia, en todos los antros chilangos, El Alicia, El Atlántico, Rockotitlán, La Carpa Astros, en todos los de San Cristóbal de las casas, en Telehit, en canal 11, en Tv Azteca, En Hol Box, en Campeche, En Veracruz, En Oaxaca, En Guerrero, Puebla, Hidalgo en el Festival de las Culturas Indígenas, en la UNAM, en la UAM, en el Museo de Culturas Populares, en las tocadas que hacen en el metro del ‘defe’, en Tijuana, en la Maratón de la CDMX… y un montón más.

¿Cuáles son tus próximos proyectos o eventos?

Estamos permanentemente en “La Mezca” un día a la semana y en “La Negrita” cada 15 los días los jueves, ahora estamos por sacar el disco en físico y trabajando en un nuevo video, estamos tratando de salir de gira por el país, lo cual es muy complicado por la falta de recursos y apoyos, pero no quitamos el dedo del renglón.

¿Alguna anécdota que quieras compartir sobre tus aventuras como músico?

Podríamos escribir un libro de eso, la música te da un sin fin de aventuras, conoces gente muy chida, haces amistades por todas partes.

Si volvieras a nacer, ¿volverías a dedicarte a lo mismo?

Espero que no, espero ser una anémona o un árbol de limón, y no porque no me guste mi vida, no me arrepiento de nada, pero si volviera nacer quisiera probar otra cosa, la vida de músico ya la probé y me encantó, si me das otra vida, hago otra cosa.

¿Tienes algún lema o frase favorita?

Sí, una frase de Gabilondo Soler que dice: “Nosotros no somos así”

Y finalmente, nuestra pregunta favorita: Si el amor fuera comida, para ti ¿Cuál sería? Y ¿Por qué?

Hay muchos tipos de amor por lo que sería un buffet con ensaladas, postres, sopas, botanas, frutas, diverso y colorido como el amor.

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