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Murales en la Normal Rural de Ayotzinapa, ejemplo de resistencia y lucha

ayotzinapa portada

Los murales que se pueden observar actualmente en la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, son un ejemplo de resistencia y lucha por la equidad y la justicia. En ellos se recuerdan momentos difíciles, como el enfrentamiento con policías federales el 12 de diciembre de 2011 cuando murieron dos estudiantes o el último, y quizás más terrible de todos los conflictos: la desaparición de los 43 estudiantes.

En Vainilla Magazine nos dimos a la tarea de investigar un poco más sobre esta escuela, que fue fundada el 2 de marzo de 1926 en el municipio de Tixtla, Guerrero. Ha permanecido casi 92 años, a pesar de los ataques para cerrarla, y ha demostrado que mientras haya estudiantes pobres y pueblos que necesitan educación seguirá siendo necesaria.

Pero ¿por qué esta escuela ha sido atacada para que sea cerrada? Aquí te contamos la historia

Este lugar ha sido hogar de militantes como Lucio Cabañas, Genaro Vásquez y de decenas de generaciones de jóvenes que luchan desde su trinchera. Jóvenes que luchan para que la escuela continúe en funcionamiento en medio de diálogos y protestas. A esta batalla se suma una más: hacer justicia ante la desaparición de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 por el Estado mexicano.

¿POR QUÉ SE CREÓ ESTA ESCUELA?

La Escuela Normal Rural, ahora llamada Raúl Isidro Burgos, se fundó ante las necesidades del pueblo de Guerrero. Al inicio, funcionaba en diferentes barrios de Tixtla en el año de 1926, pero el profesor Rodolfo A. Bonilla gestionó con las autoridades municipales la donación de un terreno para edificarla.

En el año 1926 se inauguró Ayotzinapa, cumpliendo con los cánones planteados para la educación rural, un esquema previsto desde la época de José Vasconcelos, muy bien representado en el mural de David Alfaro Siqueiros “El pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo” que está en la fachada sur del edificio de Rectoría en la UNAM, indica el sitio Desinformémonos.

Y así es como, entre las montañas de la capital guerrerense, se creó esta escuela en Ayotzinapa, un lugar olvidada por unos, criminalizada por otros. En sus muros se pueden observar frases y murales que alientan a la lucha constante de sus estudiantes. Una lucha que se convierte en bandera de una gran parte de la sociedad mexicana e internacional, ante la desaparición forzada de 43 estudiantes a manos del Estado mexicano

Atendiendo las necesidades educativas de las comunidades más marginadas del país, principalmente la necesidad de maestros para la enseñanza primaria en las regiones más pobres, se priorizó la formación de maestros campesinos, que a su vez, pudieran educar a los hijos de los campesinos.

El principal requisito para ingresar a estudiar en una normal rural es no contar con los recursos suficientes como para aspirar a una educación en las universidades oficiales o estatales, en pocas palabras “ser pobre”. Así, estas escuelas también se caracterizan por formar maestros rurales con vocación de apoyo; un maestro rural es entre otras cosas, agricultor, médico y amigo del pueblo.

Sin embargo, las normales fortalecieron su carácter politizador promoviendo el proceso de la transformación social a través de la enseñanza, adoptando el modelo de educación socialista propuesto por el gobierno de Cárdenas con la reforma al artículo 3 constitucional en el año de 1934.

Esta reforma provocó la inconformidad de los sectores conservadores mexicanos ya que replantea firmemente la exclusión de la religión en la educación, cuestión muy arraigada en algunas zonas rurales; generando desconfianza hacia el proyecto de educación campesina se les comenzó a tratar con severa hostilidad producto del fanatismo religioso que descalificó la enseñanza socialista y a las normales rurales llamándolas “escuelas del diablo” lo cual derivó incluso en ataques y atentados contra la vida de los maestros rurales.

AYOTZINAPA: LUCHA SOCIAL

A partir de la década de los setenta, la Normal de Ayotzinapa empezó a ser muy conocida por sus estudiantes y luego profesores que tomaron el liderazgo del Partido de los Pobres que posteriormente y ante la falta de atención, la corrupción y el enriquecimiento de las élites gobernantes tuvo que convertirse en un grupo guerrillero. Ese líder estudiantil es Lucio Cabañas Barrientos.

Lucio Cabañas se convirtió en el “azote” de los gobiernos de esa época. Distorsionando la información, era calificado y expuesto en los medios como un “hombre peligroso”. Nunca hablaron de su proyecto social.

El 18 de mayo de 1967 ocurrió la matanza de Atoyac. Ese día, la Sociedad de Padres de Familia de la escuela primaria “Juan N. Álvarez” realizaron un mitin para pedir la destitución de la directora de la escuela. Poco antes de las diez de la mañana, una comisión le solicitó a Lucio Cabañas que funja como orador, porque la persona que iba a serlo no se presentaría. Lucio aceptó, pero pidió que lo esperen hasta las diez y media, para aprovechar el tiempo del “recreo” en la escuela donde daba clases, la “Modesto Alarcón”, cercana a la otra. Cuando Lucio Cabañas participó en el mitin, la policía judicial del estado de Guerrero trató de impedirlo. Los agentes se abrieron paso entre la concentración de manifestantes para detener o eliminar a Lucio, hubo forcejeos y disparos hacia la multitud. El resultado fueron 11 muertos.

El desencuentro entre los gobiernos y la Normal de Ayotzinapa han sido una constante desde entonces, ya que cada año, los estudiantes salen a las calles del estado de Guerrero a manifestarse para exigir al gobierno local el cumplimiento de su pliego petitorio, manifestaciones que siempre son respondidas con el uso de la fuerza, la represión e inclusive el asesinato y la desaparición forzada.

Las carencias y en consecuencia las demandas son muchas, las principales: la rehabilitación y dignificación de sus instalaciones y la alimentación para los cientos de alumnos que cada año llegan a ella. Hoy la exigencia principal es la aparición con vida de sus 43 compañeros y justicia para los asesinados.

Hoy sus muros muestran una alta carga política, producto de la decisión, tomada durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, de orientar la formación hacia el socialismo, la cual se ha mantenido hasta hoy.

Vía: Desinformémonos

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